miércoles, 25 de agosto de 2010

Elementos web para clases de filosofía

Francisco Díaz Montilla

Parte de los problemas que confrontamos los docentes de media tienen que ver con los recursos que usamos. Dependemos en gran medida de textos que, no siempre, satisfacen nuestras expectativas. A continuación te ofrecemos algunos sitios que podrían ayudarte en el planeamiento y en el desarrollo de las clases.

http://recursos.cnice.mec.es/filosofia/
(ES) Propuesta del Ministerio de Educación de España en el que encontrarás modelos de planes, objetivos, contenidos y vídeos que puedes aprovechar para una mejor planificación y aprovechamiento de las clases en el aula.

http://www.webdianoia.com/
(ES) Abundante información sobre la historia de la filosofía, selección de textos y  modelos de pruebas.

http://www.bu.edu/wcp/PaidArch.html
(EN) En The Paideia Archive de la Universidad de Boston encontrarás interesantes artículos sobre tópicos filosóficos diversos, desde filosofía de la ciencia, hasta filosofía para niños.

http://til.phil.muni.cz/journals.php
(EN) Elaborado por el Departamento de Filosofía de la Universidad de Masaryck, República Checa, en ella encontrarás revistas de filosofía y de lógica online.

http://www.nodulo.org/ec/
(ES) Revista El Catoblepas. Abundante información sobre prácticamente todos los temas por los cuales se interesa y se ha interesado la filosofía.

A docentes de lógica recomendamos que visiten los siguientes sitios. En ellos encontrará ejercicios, problemas y podrá demostrar automáticamente la validez de esquemas de argumentos (EN):

Esperamos que los recursos ofrecidos sean provechosos para la importante labor que realizas.

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Actualización
26 de julio del 2016
Más enlaces en la siguiente dirección:
https://df-up.blogspot.com/p/recursos-para-educadores.html

martes, 24 de agosto de 2010

No siempre se valora lo que se necesita...

Francisco Díaz Montilla

Recientemente en El Panamá América (23 de agosto de 2010) se ha publicado una interesante noticia sobre la baja matrícula en las carreras de filosofía (Filosofía e Historia y Filosofía, Ética y Valores) que ofrece el Departamento de Filosofía de la Universidad de Panamá. Por supuesto, el caso de la filosofía no es excepcional, pues otras carreras tienen una situación similar: la Licenciatura en Francés, Historia y Sociología en el área humanística; Matemática Pura y Física, en el área científica.

¿Qué podría explicar esta situación? En realidad esta pregunta podría tener múltiples respuestas.

Con respecto a la filosofía, ciertamente, sería difícil afirmar que se trate de una disciplina esencialmente humanística, pues -además de lo estrictamente filosófico- los filósofos suelen estar interesados por cuestiones de naturaleza conceptual y práctica que surgen en otros contextos disciplinares: filosofía de la matemática, filosofía de la física, filosofía de la química, filosofía de la biología, hasta la filosofía del arte, de la religión y del derecho. No reparamos -sin embargo- en caracterizarla como una disciplina humanística y en el engranaje administrativo-académico de los colegios como parte del Departamento de Ciencias Sociales, aunque tampoco se pueda catalogar a la disciplina como una ciencia social sensu stricto. Es decir, de plano tenemos una imagen un tanto distorsionada de lo que la filosofía es y hace. Siendo así, difícilmente se puede tener claro el sentido de la filosofía en nuestro medio.

Decimos esto a propósito de la información aludida, pero teniendo presente las declaraciones enunciadas por la profesora Isis Núñez, actual funcionaria del Meduca y vocera de lo que se ha dado en llamar transformación curricular.

De acuerdo con lo citado por el diario, la sociedad panameña no necesita filósofos. El mercado laboral demanda otras cosas, de manera tal que la formación filosófica no es una necesidad. Pues bien, pareciera que la profesora Núñez no se ha tomado tiempo para reflexionar sobre la relación necesidad-demanda, y menos ha advertido que no siempre las sociedades demandan lo que necesitan, y no siempre necesitan aquellas cosas o bienes que demandan.

La estupidez, por ejemplo, no es necesaria, pero la sociedad la demanda y la escuela se la ofrece a los jóvenes mediante los programas intrascendentes de entretenimiento en que les hace participar: ¡Muévelo!, novatadas de colegio, pantallas para ver los partidos de fútbol durante el mundial, etc. La sociedad necesita instituciones fuertes y transparencia, pero prefiere el "juega vivo". Para lo que los expertos llaman sociedad del conocimiento, demandamos más pensamiento racional, pero le ofrecemos menos y hacemos como que las cosas van bien.

Tal vez la sociedad no demande filósofos, pero ello no significa que no se necesiten.

Controversia en torno a la carrera de Filosofía
http://www.panoramacatolico.com/antiguo/pc/20100829/breves.htm

domingo, 22 de agosto de 2010

Una aproximación a la valoración y visión de la Filosofía por parte de los jóvenes: relato de una vivencia

Francisco Díaz Montilla

En el año 2006 inicié mis labores como docente en el Instituto Panamericano, colegio metodista fundado en los albores de la República, como profesor de Filosofía. Entonces tenía algunas interrogantes que era preciso responder. Dos años después puedo dar algunas respuestas a esas interrogantes, aunque confieso que todavía persisten algunas dudas...

http://doxa-filosofica.blogspot.com/2010/08/una-aproximacion-la-valoracion-y-vision.html

miércoles, 11 de agosto de 2010

Guerra es guerra

Roberto Arosemena Jaén

Los uniformados del cambio aprueban nueve leyes y la meten como un chorizo en la Ley 30. Lo sorprendente es la doctrina de seguridad que esconde dicha Ley en su artículo 27. La confianza y seguridad de los mandos altos –los que ordenan el uso de la fuerza (ministro y directores de Servicios de Policía)- está garantizada. Al menos, mientras el Presidente mantenga el poder omnímodo.

La obediencia debida, proscripta desde el juicio de Nüremberg, jamás excusa a quien da la orden superior. Los únicos que pueden alegar “cumplir orden superior” son los subalternos en el ejercicio de su cargo. Ahora, con la Ley 30, ministros y directores de Policía son irresponsables hasta que no termine el juicio penal en firme. Lo macabro de la Ley 30 es aceptar como moralmente bueno el uso injustificado de la fuerza letal o enceguecedora.

Lo injustificado está permitido legalmente, el exceso está aceptado y ni querellas ni lamentaciones podrán conducir a nadie a la cárcel ni a la pérdida de su puesto. Guerra es guerra; es el grito de los uniformados del cambio. Si el delincuente usa la fuerza y mata, el uniformado del cambio puede hacer más, ir más allá y disparar en exceso e injustificadamente, sin preocuparse del resultado. Es la confianza de poder sacar un arma y usarla. Es lo que dijo un diputado panameñista, al ser aprobada la ley 30 de un manotazo.

Esta actitud de guerra es guerra se refuerza con la manera de sofocar la primera reacción creíble, políticamente, contra la Ley 30. Con esta actitud se conforma el “síndrome de la Ley 30” en base a la experiencia de las protestas de Bocas del Toro.

El Gobierno reconoce la culpa, reconoce el mal manejo de la situación, pide disculpas, proclama la necesidad de dar más información la próxima vez que cometa una trastada, ofrece comida, atención médica y hasta indemnizaciones a los que protestaron. Los uniformados del cambio llegan a dar indicio de su flexibilidad: por 90 días suspenden tres artículos y exigen obediencia al restante articulado.

 Mientras tanto, siguen vanagloriándose de su irrespeto al sindicalismo en base a la falsa libertad individual del trabajador. El síndrome de la Ley 30 tira un velo de respetabilidad sobre el engendro de nueve cabezas. Su interés soterrado es justificar lo injustificable: el uso abusivo de fuerza letal y enceguecedora. El mismo síndrome legitima el terrorismo, el narcotráfico y cualquier forma de conducta irracional y disparatada; ir más allá del ojo por ojo y de la muerte por muerte. La esencia de la guerra preventiva.

El síndrome de la Ley 30 pone a circular el librito agotado de plata, palo y plomo. A un pueblo desvertebrado y vulnerable hay que llenarlo con brujos, demonios y pesadillas. Todavía hay 53 restos de los asesinados por el Estado panameño entre 1968 y 1989 sin identificar y ya empieza una nueva cuenta. El monopolio de la violencia, que le dio el panameño bien intencionado al presidente Martinelli, se la dio en base a la Constitución que juró cumplir el 1 de julio del año pasado.

Ricardo Martinelli Berrocal se obligó a proteger nuestras vidas, bienes y honra. Él sabe o debe saber que Panamá no le extendió un cheque en blanco para gobernar a lo bruto ni con brutalidad. Él, como primer magistrado de la nación, está limitado y restringido por el juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución. Estas son las reglas del juego de una democracia y no el ejercicio de un poder ilimitado como pretende la Ley 30 con el uso injustificado del monopolio de la violencia.

El síndrome de la Ley 30 es el efecto maléfico que los uniformados del cambio se han apresurado a racionalizar para tranquilizar la conciencia del que juró cumplir con la Constitución y proteger la vida y honra de los panameños. Martinelli debe saberlo: La responsabilidad penal, administrativa y civil, por la manera en que se sofocó la protesta de Bocas del Toro, recaen en su ministro de Seguridad y en los tres comisionados de las Fuerzas de Policía.

Él, como Presidente, y la Asamblea Nacional asumen la responsabilidad política de mantener el engendro de nueve cabezas. Es cierto que el soberano duerme. No se sabe hasta cuándo.

http://impresa.prensa.com/opinion/Guerra-guerra_0_2905959527.html

domingo, 11 de julio de 2010

Lógica y aritmética

Francisco Díaz Montilla

Los niños tienen que lidiar con conceptos y operaciones matemáticas desde pequeños. En primer grado, o tal vez antes, los pequeños estudiantes empiezan a trabajar con cantidades y las operaciones básicas de la aritmética. En muchos casos, crecerán y seguirán usándolas, aunque no serán capaces de responder a preguntas tan básicas como qué es un número o cuál es el fundamento de una expresión aritmética...

http://doxa-filosofica.blogspot.com/2010/07/logica-y-aritmetica.html

sábado, 10 de julio de 2010

Un año en la Alcaldía

Pedro Luis Prados S.

El más reciente sainete político me hace recordar aquella vieja ranchera de Vicente Valdés, cantada por mi madre durante los quehaceres matutinos: “Hace un año que yo tuve una ilusión/ Hace un año que hoy se cumple en este día/ Recordando que en tus brazos me dormía/ Y yo inocente, muy confiado te entregué mi corazón”. Solo un año, no hubo paciencia para más. Si hubiera sido todo el quinquenio diríamos que estamos acostumbrados al sufrimiento o, por el contrario, inmersos en un jolgorio donde prima la diversión y la chabacanería. Afortunadamente solo fue un año y suficiente para que el Presidente –que tiene una gran capacidad de tolerancia para asimilar los desbarres de sus acólitos– haya dado por terminada la pantomima escénica de la administración de Bosco Vallarino al frente de la Alcaldía capitalina.

Y como nuestra Constitución sirve para arropar todos los fracasos e incompetencias, el defenestrado personaje alude haber sido electo por la voluntad popular y, por lo tanto, no puede ser removido del cargo si no es por una revocatoria de mandato. Pero lo que no entiende, o no puede entender, es que esa revocatoria ha sido dada ya en múltiples ocasiones por los comentarios de sus propios colegas, la repulsa demostrada en innumerables encuestas, la burla de sus electores ante sus descabelladas ideas, los fracasos de proyectos inconsultos y, sobre todo, el delirante ridículo de sus argumentos defensivos. Lo que ha hecho el Presidente, esta vez con un verdadero apoyo popular, es hacer efectiva esa revocatoria tácita dada por la inmensa mayoría ciudadana, mediante una comedida solicitud de renuncia.

Como todo tiene su final, ahora resulta que en el cierre del acto el culpable es la víctima y los chicos malos, como en todas las escenas anteriores son los demás. Al igual que la obligada adopción de la ciudadanía norteamericana cayó sobre las espaldas del presidente Pérez Balladares; la culpa de la emisión del cheque para el viaje de su esposa cayó sobre un pobre funcionario de tesorería; el fracaso de contrataciones de las villas navideñas cayó sobre los concejales del PRD; el problema de la basura fue culpa del alcalde anterior y el de las placas del funcionario que no hizo la contratación, ahora la culpa del fracaso de su gestión son los funcionarios del aliado Cambio Democrático por su incompetencia. E. Jones en 1908 llamó esta conducta racionalización y la definió como: “procedimiento mediante el cual el sujeto intenta dar una explicación coherente, lógica o aceptable moralmente, a un acto, idea o sentimiento, etc., cuyos motivos quiere encubrir mediante el convencimiento personal. Un mecanismo lógico que parte del justificarse a sí mismo para engañar a los demás”.

En otras palabras, una forma de mentirse a sí mismo para luego intentar convencer a los demás con un argumento en apariencia racional. El autoengaño y la racionalización no es nada extraño entre los panameños, forma parte de la patografía nacional a la par del “juega vivo” y otras pequeñas manipulaciones. Por nuestra mente pasan personajes abanicándose con billetes de cien ante las cámaras; fotos seriadas de una docena de legisladores beneficiarios de inversiones sociales destinadas a niños y madres solteras; contratos leoninos de proyectos dudosos y concesiones amicales de prebendas estatales y todo… absolutamente todo, debidamente justificado en el nombre del pueblo, por las necesidades del pueblo y el inevitable bienestar del pueblo. De manera que el Sr. alcalde no es una excepción y su malestar no es más que una proyección de ese extendido mal nacional.

Lo realmente ponderable es que el Sr. Martinelli se haya dado cuenta de que “algo podrido huele en Dinamarca”, como dijo Shakespeare, y que todas las cosas no marchan como un megadepot utópico. Que todo no es perfecto y sus funcionarios no son la crema de la intelectualidad.

Que la calificación de las encuestas de su primer año de gestión no alcanza un puntaje para la rehabilitación en nuestro sistema educativo. Y, sobre todo, que haya iniciado una depuración que permita a los más capaces y no a los más vocingleros en la campaña, asumir los cargos de responsabilidad y decisión en su gobierno.

Importante, además, que se haya dado cuenta de que a pesar de que los locos son más, no puede mantenerlos a todos en la misma nave (me refiero a la “Nave de los locos” del Bosco, el pintor flamenco, no el saliente) por riesgo de naufragio, y aquellos de los que no puede deshacerse mantenerlos en una jaula que pueda llevar en sus viajes. Pero sobre todo, y sería lo más valioso, que deje de echar la culpa a los demás de las limitaciones de sus colaboradores y emprenda un programa intensivo de administración moderna de la gestión pública a su equipo de gobierno.

http://impresa.prensa.com/opinion/ano-Alcaldia_0_2881961878.html

sábado, 3 de julio de 2010

Rector contra docente

Roberto Arosemena Jaén

Absoluta veracidad es el criterio que el secretario general de la Universidad de Panamá dice tener para aclarar ante la opinión pública la suspensión del profesor Jaime Turner. Tanto la verdad como el absoluto son conceptos filosóficos de enorme significado. Por la verdad absoluta se vive y se está dispuesto a morir. Es el problema de la religión. Las guerras religiosas son terribles porque los beligerantes están convencidos moralmente de que la verdad y la justicia están de su parte y que los infieles deben eliminarse.

¿Cómo ha logrado el profesor Candanedo revestirse de tal autoridad? ¿Cómo es posible desencadenar una guerra religiosa contra un docente que dice y escribe lo que considera que es correcto?

Como antecedente, el profesor Candanedo hace pública una amonestación que se dio en el claustro universitario en enero de 2004. Se le dijo “mentiroso” a Gustavo García de Paredes mientras hacía uso de la palabra. Esta acción es calificada como “una lesión a la dignidad y la honorabilidad de la autoridad superior universitaria”. En realidad, podría ser tipificada como una injuria si la víctima se querella ante el Ministerio Público. Ahora queda como un abuso de autoridad. El argumento voluntarista no fundamenta ninguna verdad humana y hace, por el contrario, sospechosa cualquiera reacción al respecto.

Al pasar a los hechos que motivan la suspensión de Turner, Candanedo cita artículos de opinión publicados en agosto de 2009. Turner afirma que el rector maneja la Universidad “con una gran corrupción subastada por el clientelismo político” y termina llamándolo “vándalo”. Se vuelve a evidenciar, repite el secretario general de la Universidad de Panamá, Miguel Candanedo, el “irrespeto y maceramiento a la dignidad del señor rector de la Universidad de Panamá, Dr. Gustavo García de Paredes”.

De aseveraciones sobre el estilo administrativo “vandalizado” de manejar la Universidad por un rector de turno –es lo que está afirmando el profesor Jaime Turner– concluye Candanedo que el docente suspendido “insulta, vitupera y desprestigia la Casa de Méndez Pereira –así llama a la Universidad de Panamá– y a sus autoridades”.

No se entiende la exageración y la desproporción con que Candanedo y el Consejo Académico analizaron las opiniones de un docente en contra de un colega que funge “temporalmente” como rector. Se salta de una pretendida injuria personal a una lesión institucional en perjuicio de la Universidad de Panamá. Lo que es motivo –o debe ser motivo– de preocupación y el inicio de una investigación a fondo sobre la denuncia de “clientelismo político” o administración vandalizada, que valientemente hizo el profesor Turner, se encubre con la indignación por el sacrilegio cometido.

Me viene a la memoria la “sacrosantitas” que tenía el cónsul y el Tribuno de la plebe en Roma con la transferencia institucional que el Prof. Miguel Candanedo hace de la personalidad del profesor García de Paredes.

El Consejo Académico de la Universidad de Panamá debe reconsiderar la medida contra Turner, solicitar una auditoría administrativa, que de manera transparente establezca si hay o no hay “clientelismo político”, si existen los méritos para señalar una “administración vandalizada y llamarle la atención al profesor Candanedo, por la carta enviada a La Prensa, el 21 de junio del presente.

Hace un año, la Corte Suprema de Justicia revocó la suspensión por dos años del Dr. José Eulogio Torres Ábrego y obligó a la Universidad a pagarle salarios caídos. ¿Cómo puede llamársele a una administración que sanciona temerariamente a sus docentes sin importarle el costo de sus “ocurrencias”? Otro tanto puede suceder con el profesor Jaime Turner de insistir el Consejo Académico en sancionarlo por acciones que no van más allá de opiniones sustentables sobre la gestión pública de un funcionario del Estado.

http://impresa.prensa.com/opinion/Rector-docente_0_2876712409.html